miércoles, 8 de noviembre de 2017

COLOMBIA: POBREZA E INDIGENCIA

Colombia: Pobreza e indigencia
CARLOS E. CAÑAR SARRIA
carlosecanar@hotmail.com
              De acuerdo a la Misión para el Empalme de las series de Empleo, Pobreza y Desigualdad (Mesep), convocada por el Dane y Planeación Nacional con el objeto de actualizar las cifras de pobreza y desigualdad, en Colombia se reduce la pobreza mientras la indigencia aumenta.  Preocupa demasiado que en nuestro país subsistan  20 millones de pobres y 8 millones de indigentes. De cada 100 colombianos, 46 viven en condiciones de pobreza, de cada 100 colombianos 65 son pobres en las zonas rurales, en las ciudades de cada 100 colombianos, 39 son pobres. Cifras que llevan al cuestionamiento de las políticas económicas del Gobierno y a la falta de compromiso del Congreso para asumir iniciativas, proyectos y legislaciones  que ayuden a enfrentar la problemática. En materia de pobreza, desigualdades e iniquidades, Colombia está entre los países de peor desempeño en Latinoamérica.
                Según el economista Juan Camilo Restrepo, “El país desaprovechó tristemente los años de vacas gordas (2002-2007), que fueron años de alto crecimiento económico, de abundante inversión nacional y extranjera, de comercio internacional robusto y de altos precios  en los productos básicos, para haber construido una sociedad más justa y más equitativa. Crecimos, sí; pero los grandes beneficios de este crecimiento fueron a dar a los más ricos, no a los más pobres”. Media década perdida para la economía nacional y para el mejoramiento de la calidad de vida de los colombianos, precisamente porque hubo crecimiento económico pero no desarrollo social.
               En nuestro país un hogar es considerado pobre cuando está conformado por cuatro personas y tiene ingresos inferiores a un millón cien mil pesos mensuales. La indigencia o pobreza extrema se presenta cuando  los hogares de cuatro integrantes no cuentan con ingresos suficientes para comprar una canasta básica de alimentos por un valor de 450 mil pesos.
               Datos y reflexiones que ponen en entredicho la materialización  de los derechos económicos y sociales, los cuales  tienen como finalidad  liberar al ser humano de la miseria y el logro de la satisfacción de las necesidades fundamentales, capaces de ser garantes de un nivel de vida acorde con la dignidad de cada persona. El Estado tiene como obligación  brindar los medios para acceder a un trabajo  libremente escogido y aceptado, fomentar el crecimiento económico secundado por el desarrollo social,  combatir el desempleo, velar por unos salarios justos y por el trato humano a los trabajadores.
                Desde hace tiempo,  expertos  en  economía y en  política le vienen recomendando al Gobierno una revisión y  rectificación de sus políticas socioeconómicas. Ya es hora  de que el presidente Uribe   deje conocer su corazón grande mediante  un contundente plan de economía social. Atender los derechos económicos y sociales es una prioridad en este país. Si bien es necesario enfrentar las causas subjetivas de la violencia, es indispensable enfatizar en las causas objetivas y enfrentar con decisión la pobreza y la indigencia. No se puede presuponer una verdadera seguridad democrática a espaldas de los derechos sociales y económicos.  El trabajo productivo es indicador relevante para el crecimiento económico, el desarrollo social y la convivencia civilizada. No se puede acabar la pobreza aumentando la indigencia, ni con medidas populistas que incentiven una sociedad mendicante, pedigüeña y atenida.
                 El economista y político chileno Manfred Max-Neef, en su ensayo “Desarrollo a escala humana”, se refiere a un sistema de necesidades fundamentales y sugiere no hablar de pobreza sino de pobrezas: “De hecho cualquier necesidad humana fundamental que no es adecuadamente satisfecha revela una pobreza humana”. Agrega que a cada pobreza le corresponde una patología encaminada al detrimento del bienestar físico y mental del ser humano. Sin embargo, no dejan de aparecer publicaciones que indican que Colombia es uno de los países más felices del mundo. ¿Será que tenemos tergiversados los valores? ¿Qué entendemos por felicidad los colombianos?




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